Ya en la recta final de su administración, es más que notorio que Enrique Peña Nieto ha cedido el control de la agenda nacional a Andrés Manuel López Obrador, quien a diario ocupa los distintos espacios en los medio de información. Ya sin los reflectores, Peña Nieto se ha dedicado a “nadar de a muertito”, ya que ni siquiera se consideró necesario hacer acto de presencia para entregar su último informe de gobierno y mejor dedicarse a esperar pacientemente a finalizar su mandato y emitiendo declaraciones sobre lo bueno de su administración, los compromisos no concretados y aceptando culpas sobre las polémicas de la “Casa blanca”, los 43 normalistas de Ayotzinapa  y la visita de Donald Trump a México. Sin embargo las críticas parecen ya no hacerle mella, ya que salvo alguna contingencia nacional, no le queda más que ver avanzar el reloj, hacer maletas, bajar la cortina y entregarle las llaves del changarro al nuevo Presidente, con los activos y también con muchas deudas y responsabilidades pendientes.