Por Viernes contemporáneo

Armando Ortiz

Beatriz Gutiérrez Müller no es ni será la primera dama de México, ella ya lo dijo. Por lo mismo, su visita a Veracruz es como la de cualquier turista o investigador interesado en la historia y cultura de nuestro estado. Que Sara Ladrón de Guevara haya ido de arrastrada a recibirla y que la haya incluido como invitada de honor a la firma de una supuesta Fundación por los 500 años de la Vera Cruz es porque la vocación abyecta y rastrera de la rectora de la UV la impulsa a ello. Que Sara invitara además al gobernador electo Cuitláhuac García al evento es para hacerse ver del próximo gobernador, en una de esas le toma el pelo y lo convence de hacerla secretaria de Educación. Por lo mismo no era necesaria la presencia del alcalde Veracruz a ese evento de franela azul y letras de papel de oro, y es que el acto no era un acto oficial. Por cierto, los festejos de los 500 años de la fundación del puerto de Veracruz corresponden al ayuntamiento de Veracruz. Es el alcalde quien decidirá si Sara Ladrón es invitada a dichos festejos y no es potestad de Sara invitar a nadie.

Cuando los “chairos” son bravos, hasta a los de casa muerden; Muñoz Ledo y Batres vituperados a la entrada del informe de EPN

Ellos los hicieron, ellos los soltaron, ellos que los aguanten. Ya lo dice el dicho popular: “Cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”. Eso fue precisamente lo que les ocurrió a Martí Batres y a Porfirio Muñoz Ledo, uno presidente del Senado, el otro presidente de la Cámara de Diputados. Los dos personajes de Morena acudieron a su cita para estar presentes en el sexto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto. A la entrada de Palacio Nacional ya los estaba esperando un grupo de los llamados “chairos”. Y a todo esto, ¿qué es un “chairo”. Dejemos que el Colegio de México lo defina: “Un Chairo es una persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”. Pues esos precisamente le mentaron la madre a Muños Ledo, si lo han tenido enfrente le escupen la cara. A Batres le dijeron traidor, “eres un ojete, un mierda”. Encabezando a los “chairos” iba Fernández Noroña que aprovechó el momento para lanzar arengas en contra de las actitudes “incorrectas” de sus compañeros de movimiento.

Pierden los privilegios de ser la familia presidencial; cualquiera hubiera llorado por eso

En el sexto informe de gobierno el presidente Enrique Peña Nieto tuvo unas palabras gentiles para su esposa: “Gracias a mi esposa Angélica, por la compañía, la fortaleza, y el apoyo permanente que incondicionalmente me ha dado, muchas gracias Angie”. También para sus hijas e hijo tuvo emotivas palabras: “Gracias a nuestros hijos, Paulina, Sofía, Alejandro, Fernanda, Nicole y Regina por su cariño, su alegría, la que me contagian todos los días, por comprender el tiempo que les tocó vivir, por estar siempre a mi lado”. En el momento que se dirigió a ellos, todos los miembros de la familia presidencial soltaron un llanto discreto. Acaso en ese momento entendieran que seis años es poco tiempo, acaso entendieran que el poder no es eterno. ¿Recordarían esa vida de lujos y derroches que se daban? ¿Recordarían los viajes en el avión presidencial, los viajes a las tiendas de lujo del país que se les antojara? ¿Acaso echarán de menos tanta frivolidad? Si eso les vino a la mente, entonces entendemos sus lágrimas.

aortiz52@nullhotmail.com