“Duarte es inocente, se dijo culpable por estrategia”. Esta es la expresión de un abogado defensor cuyos honorarios deben ser estratosféricos, pagados quizás con dinero proveniente de los recursos desviados por Duarte y cómplices que lo acompañaron en el despojo a Veracruz. En su declaración el abogado se arroga “la culpa” de la confesión de culpabilidad de Duarte de Ochoa, quien realmente “es inocente”: “El ex gobernador nunca tuvo conocimiento de los desvíos, sino que fueron cometidos por gente que hoy busca aventarle la culpa…”.  Es decir, como París bien vale una misa, para ganar el caso no importa poner al interfecto en la condición de un pe…lele a quien sus colaboradores llevaron al baile. Pero está en la esencia, el deber ser de un abogado defensor, ganar un pleito legal con todos los subterfugios necesarios para conseguirlo. Más si en enfrente no existe voluntad de hacer justicia.