Ahora que Cuitláhuac García ya ha designado a quien será Secretario de Salud en su gobierno uno de los pasos a seguir debe incluir la acertada selección de quien se encargará de administrar el recurso financiero y material de Secretaría tan importante, y no solo por asuntos relativos a evitar la corrupción en el uso de ese recurso sino por el criterio para su aplicación. De nada sirve nombrar a una eminencia médica como Secretario de Salud si quien maneja los dineros peca de corrupción y relega compra y mantenimiento de equipo, condición sine qua non para el buen servicio a las demandas de salud. Lo comprueba el desesperado reclamo de una madre cuya hija padece cáncer y le posponen cita de tratamiento porque el tomógrafo está descompuesto. Dinero para su reparación lo hay, pero las prioridades del encargado de disponer su reparación pudieran ser muy otras, prevalecer un criterio de cuenta chicles.