Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro

Retuve el despacho de esta columna hasta después de las diez de la noche de ayer domingo para saber la versión oficial sobre el resultado de la consulta sobre si continuaba la construcción del aeropuerto de Texcoco o se hacía el de la base militar de Santa Lucía.

El anuncio de que ganó esta última opción no sorprendió. Ganó la propuesta por la que siempre se pronunció Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo a lo que vino diciendo, se ahorrará mucho dinero. En los hechos veremos si en efecto se logra.

Ganó, pues, AMLO pero en lo inmediato queda la percepción de que un amplio sector de la población no cree que ese haya sido el resultado real de la consulta, esto es, que tal vez antes de iniciar constitucionalmente su gobierno el tabasqueño vea dañada su imagen por cuanto a credibilidad hace.

Pero demos tiempo al tiempo para saber en qué va a desembocar todo. El país y los mercados financieros van a amanecer este lunes en medio de una gran polémica, no se dude.

Anoche enseguida que se conoció el resultado empezó a dispararse el precio del dólar. Hasta antes de la noticia se vendía a 19.37 pesos, a las once de la noche ya iba en 19.54. A ver en cuánto amanece.

Creo que deberemos estar atentos a las reacciones. Mucho del futuro del país se decidió anoche. Ya ampliaremos sobre el tema.

Esperé el resultado porque tiene que ver con la columna que ya tenía redactada. El cuánto se necesita para rescatar económicamente a Veracruz ya está, el cómo y de dónde flota en el aire.

Viernes y domingo pasados el gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez se refirió al tema.

El fin de semana dijo que el rescate de la entidad necesita la friolera de 30 mil millones de pesos.

Anunció entonces que se reunirá (no dijo cuándo) con el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso federal, Alfonso Ramírez Cuéllar, “para analizar las necesidades económicas del Estado”.

Declaró, asimismo, que va a pedir a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que lo ayuden con el adelanto de participaciones federales para que no haya necesidad de un nuevo préstamo.

No fue específico pero se supone que estaba hablando de cómo resolver el pago de los compromisos de fin de año, dentro de casi mes y medio, incluido el aguinaldo de la burocracia.

Pero fue más allá. Aseguró que no hay riesgo de una “catástrofe” en las finanzas de la entidad; que para ello ha mantenido reuniones en la Ciudad de México, además de que se cuenta con el respaldo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

El cabildeo en el altiplano con quien preside la comisión que va a cuadrar el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2019 es el paso correcto.

Lo que se decida en San Lázaro para Veracruz con respecto a los recursos que se le asignarán será lo único seguro, porque estará determinado por ley.

Eso de que cuenta con el respaldo de AMLO dice mucho y nada. En los hechos vamos a ver qué tanto en billetes lo va a respaldar el tabasqueño.

El Presidente puede tener los mejores deseos y las mejores y más buenas intenciones pero no gobierna con bolsas de dinero al lado para estar repartiendo a discreción.

Todo está normado y además Veracruz no es el único Estado que necesita recursos extra. López Obrador puede decir que sí pero el futuro Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, le puede informar: señor, no hay de dónde.

Insisto: el cabildeo con Ramírez Cuéllar es lo sensato. De acuerdo a la fracción IV del Artículo 74 Constitucional, en el primer año de un nuevo gobierno se tiene hasta el 15 de diciembre para presentar a la Cámara de Diputados la propuesta de gasto público.

Hay tiempo, pues; tiene tiempo Cuitláhuac para movilizarse y obtener lo mejor para el Estado, lo que puede lograr si hace valer la fuerza que tiene Veracruz en la Cámara de Diputados con una de las bancadas partidistas más numerosas, la de Morena su partido, a la que se pueden sumar las de los otros partidos si legisladores como el senador Ricardo Ahued realizan una buena labor de cabildeo.

Pero será hasta el 15 de diciembre cuando sepamos con precisión si alcanzó y si le dieron a Cuitláhuac los 30 mil millones extra que requiere para sacar al buey de la barranca. Esperemos.

Ayer temprano, en una nueva declaración casi había condicionado la obtención de la cantidad al resultado de la consulta sobre el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Dio a entender que si ganaba la propuesta para construir dos pistas en la base aérea de San Lucía y se desechaba la continuación de la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco permitiría ahorros que se podrían implementar para las necesidades de Veracruz y su crisis financiera.

“Para Veracruz es muy importante que se tome una decisión adecuada porque los recursos que hacen falta aquí podrían salir del ahorro de esos proyectos. Es bueno que se haga un aeropuerto pero si hay una opción más económica que esa sea, porque necesitamos atender las necesidades de los estados”.

La declaración fue una aceptación tácita de que por el momento no hay de dónde, aunque como se esperaba que sucediera, se anunció oficialmente que ganó el proyecto de Santa Lucía. Hay, pues, la esperanza de que Cuitláhuac obtenga el monto.

Este lunes, decía, el país amanecerá con mucho ruido preludio de lo que serán tiempos de inestabilidad que sacudirán fuerte al país. O sea, en tanto se calma la sacudida pasará un buen tiempo y la confección y el ajuste del Presupuesto de Egresos de la Federación puede privilegiar recursos para hacer frente a la contingencia por encima de las necesidades de los estados. Es posible.

Quiero ser y estar optimista. Deseo que le vaya bien en su cabildeo al gobernador García Jiménez y que le responda su amigo el presidente López Obrador. Pero válgase la redundancia, la realidad es la realidad. Previamente a la decisión de anoche vimos las advertencias de las calificadoras internacionales, de los grandes corporativos bancarios, etcétera, sobre si gana la opción de Santa Lucía, por lo que no se espera un escenario tranquilo.

Pero, además, si de veras se logran ahorros, AMLO los destinará seguramente a cumplir sus promesas de campaña como el pago de la pensión universal y las becas para los jóvenes ninis, además de su tren Maya.

Aparte de eso, espero ya con mucho interés y atención el anuncio que haga el propio Cuitláhuac o quien será su Secretario de Finanzas sobre cómo va a enfrentar el problema y de dónde saldrán los recursos. Será importante lo que se diga porque de eso dependerá mucho la confianza que se  logre entre los inversionistas.

Fidel cabildeaba mucho

Siendo gobernador Fidel Herrera Beltrán, por estos tiempos y en noviembre se ausentaba por muchos días del Estado para concentrarse en la CDMX con el propósito de cabildear con quienes decidían el reparto y la asignación de recursos.

No había que ser mago para intuir que llevaba la chequera gorda (o que ofrecía muchas concesiones a cambio) para convencer a quien se pusiera enfrente, con el propósito de que le dieran un cacho de pastel más grande que el del año anterior. Siempre lo logró. Lo que invertía repartiendo lo recuperaba entonces.

Miguel Ángel Yunes Linares no desentonó mucho y también obtuvo unas buenas partidas, que no se sabe por qué no le quedó ni para los aguinaldos.

Se supone que con los nuevos desaparecen los moches y por las declaraciones de Cuitláhuac, al final López Obrador se puede convertir en el Santa Claus y los Tres Reyes Magos juntos que todos los veracruzanos esperamos.

Ayer por la mañana en un mensaje a los mexicanos, AMLO dijo: “Cualquiera que sea la decisión que tomen los ciudadanos… vamos a ahorrar mucho, porque no va a haber corrupción, se los garantizo, ahora sí que me canso ganso, vamos a acabar con la corrupción. Por eso el nerviosismo, porque algunos pensaban que iba a ser más de lo mismo, que era cambio de gobierno. No, no es cambio de gobierno, es cambio de régimen, vamos a cambiar el régimen corrupto de injusticias, de privilegios, se va a acabar. Ese es el gran aporte, el legado que vamos a dejar a nuestros hijos, a nuestros nietos, y ese es el ejemplo que va a dar México al mundo.”