Ni duda cabe de la capacidad de López Obrador para insertar en la opinión pública temas que atraigan y ocupen su atención, así lo podemos comprobar esta semana cuando sacó a relucir la controversia sobre el aeropuerto de la CDMX y para rematar el del Tren Maya y de esa manera hacer a un lado la famosa boda que abolló prematuramente la anunciada austeridad. AMLO maneja los hilos de la psicología colectiva con singular maestría aunque no escapa a la observación el que por un lado privilegie la consulta pública para la construcción de un aeropuerto y por otro no la utilice en lo relativo al Tren Maya.