Es un hecho irrefutable que la sola presunción de detener las obras de construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX implicaría un duro golpe a la economía mexicana y abollaría seriamente el prestigio del país, de manera concomitante el gobierno de López Obrador iniciaría su periodo con ese pesado expediente a cuesta. Por esos motivos y muchos más de igual calibre debe esperarse que la decisión del presidente electo sobre este asunto se acompañe de cordura por el bien de México. Es difícil conciliar la idea de una consulta ciudadana respecto a un asunto sobre el cual han opinado los peritos del tema, la mayoría se inclina por proseguir el proyecto del NAIM. En apariencia la trama de la consulta ciudadana es de trámite forzado, para cubrir un expediente de campaña. El día 28 se devela la incógnita de lo que piensan AMLO y su equipo, a cuyo cargo queda la respuesta final.