El gobierno de Cuitláhuac García se verá obligado a ejecutar actos de magia para hacer frente a una deuda bancaria de más de 46 mil millones de pesos, un impago al SAT por 13 mil 695 millones de pesos y un pasivo circulante cuyo monto no está plenamente documentado. Tal panorama configura una realidad patética para quienes entrarán a gobernar la entidad a partir del 1 de diciembre próximo, y obviamente la afectada directa será la población porque al esfuerzo cotidiano para satisfacer necesidades personales y familiares deberá seguir padeciendo una infraestructura carretera de las peores en el país, instalaciones escolares en malas condiciones y atenciones de salud con serias deficiencias como la escasez de medicina en los hospitales del Sector salud, aparatos descompuestos. Ya es posible adelantar que el primer año del nuevo gobierno será de lamentaciones públicas y sociales.