Mientras en noviembre próximo el PAN elegirá a su dirigencia nacional y las estatales y en el PRD tienen programada para el 17 y 18 de ese mes un Congreso Nacional para resolver en el primer trimestre del próximo año el futuro de esa organización (cambio de nombre, de colores, etc.), en el PRI nada se advierte, salvo un desangelado nombramiento en Oaxaca demostrando intención de permanecer como está, en la ruina política más increíble para una organización histórica en este país. En el PRD defienden su antigüedad de 29 años, pero el PRI acumula más del doble y su actual dirigencia ni se ve ni se siente, tal inmovilismo le podría conducir a una muerte indigna, que tal significa fenecer sin luchar, si no por un ideal, para honrar su magnífica historia.