Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

Manifestarse significa hacerse patente, presente; significa mostrarse, descubrirse, ponerse a la vista. Es por ello que extraña el vedetismo de la llamada Asamblea UV que se apropió de la marcha del 2 de octubre en Xalapa. Esta asamblea ya puso las condiciones para aquellos que quieran participar, pero no sólo eso, también puso condiciones para los medios de comunicación “que estén interesados en cubrir el evento”. De entrada, disponen que no se debe dar entrevistas a ningún medio y piden a los medios que no tomen fotografías del rostro de los manifestantes ni videos. ¿Entonces a qué carajos van los medios? ¿Para que los invitan a cubrir el evento si de entrada no los van a dejar hacer su trabajo? Aparte, ¿cuál es la razón por la que no quieren que los retraten? ¿Se creen que están en 1968? ¿Se sienten perseguidos políticos? Si se van a manifestar y ponen esas condiciones mejor quédense en su casa, no salgan no se vayan a resfriar. ¡Así de valientes son! ¿Qué deben? Vaya incongruencia, vaya vedetismo de un grupúsculo que quiere pasar a la historia de manera anónima. La manifestación debe ser libre y lo único que se debe promover es que sea pacífica, cuidando que grupos de alborotadores no vayan a armar desmanes.
No son mis calles, no las arreglo, dice Hipólito Rodríguez; tampoco construyó el Palacio Municipal, entonces que no despache ahí
Ni como ayudar a Hipólito Rodríguez, alcalde de Xalapa, quien cada vez que abre la boca se mete en problemas. Ya le fregó la existencia a la Plaza Ánimas, ahora va con las calles de Xalapa. La vocación del alcalde de Xalapa es echar la culpa a otros. Y cuando lo increpan sobre el tema de los baches en las calles de Xalapa, Hipólito Rodríguez dijo: “Esas calles yo no las hice, esas calles ya estaban ahí, y las hicieron mal”. Con esta respuesta el alcalde vuelve a dejar claro que no sabe para qué está ahí, en el Palacio Municipal, un recinto que él tampoco hizo. Siguiendo la lógica de sus palabras entonces él no debería despachar desde ahí, debería construir su propio recinto administrativo y gobernar en él. La responsabilidad de un alcalde implica ver por la seguridad de sus ciudadanos, significa responder a sus demandas, significa brindar servicios a quienes los requieran, porque finalmente Hipólito Rodríguez, así como todo su cabildo y los funcionarios de su administración ganan un sueldo que pagamos nosotros, los contribuyentes. Él es el presidente, el que preside, si él fuera un rey, entonces nosotros tendríamos la obligación hasta de cortarle las uñas.
“Ley Antimemes” para atrás, gobernador la veta; cualquiera podría acusar que se daña su reputación o autoestima
Mucha preocupación causó entre los comunicadores la famosa “Ley Antimemes”, iniciativa que se aprobó en el Congreso de Veracruz como Ley de Acoso Cibernético. Dicha ley señala que se debe “imponer de seis meses a dos años de prisión, y hasta cien días de trabajo a favor de la comunidad, a quien, utilizando cualquier medio de comunicación digital, difunda información lesiva o dolosa de otra persona, revelando, cediendo o transmitiendo una o más imágenes, grabaciones audiovisuales o textos, que dañen su reputación o su autoestima y le causen con ello afectación psicológica, familiar, laboral o en su entorno cotidiano”. Para muchos especialistas no quedaba claro a que se refiere la ley con el término “información lesiva o dolosa de otra persona”. ¿Quién determina lo lesivo, lo doloso? Con esta ley cualquier persona puede argüir que cierta información daña su reputación o su autoestima, incluso aquellos que son responsables de algún delito, de algún acto de corrupción. Ahora bien, las imágenes alteradas con mensajes de humor y escarnio, llamadas “memes”, no son para que el aludido se divierta, sino para que reflexione sobre su actuar. Es por ello que hace bien el gobernador del estado al vetar esa ley y regresarla al Congreso para su mejor análisis.
Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com