En toda democracia es fundamental la presencia y participación de los partidos políticos pues al menos teoréticamente constituyen expresiones de pensamiento social de la población y son indispensables para servir de contrapeso al Poder público. De allí la preocupación porque en el ambiente político no se advierte en los partidos de oposición una actividad vigilante de cuanto está ocurriendo durante el interregno de la transición de poderes. Se entiende lo mal parado que quedaron los partidos llamados grandes tras la elección de julio, pero el PRI, el PAN, y lo que queda del PRD debieran apresurar el paso a su reconfiguración para estar en condiciones de reemprender el camino que les corresponde. Pero se antoja difícil porque el PRI y el PRD padecen crisis existencial y en el PAN los pronósticos avisan de una seria ruptura después de su proceso para elegir las dirigencias estatales y la nacional. Por eso MORENA va en caballo de Hacienda.