Fue repentina e inesperada la aprobación por parte de la mayoría panista del Congreso local de la tempranamente calificada por el jurisconsulto Fidel Guillermo Ordóñez como “ley antimemes”, derivada de una vieja propuesta del diputado José Kirsch Sánchez, quien la presentó en el mes de marzo como producto de la línea política dictada desde Palacio de Gobierno a sus aliados de PAN y PRD.

Ante el deslinde que ha realizado el pozarricense de los intereses del yunismo debido a las pifias ordenadas a la Legislatura, pero sobre todo debido a que la personalidad del diputado Kirsch ha cobrado notoriedad hacia nuevos derroteros políticos, ahora el mandatario, a través de sus personeras, las ex morenistas Miriam Judith González Sheridan y Eva Cadena, así como María Josefina Gamboa y María Elisa Manterola Sainz, del PAN, ordenó reactivarla y más tarde la vetó por su antipopularidad.

Es claro que una reforma de este nivel iba a tener un elevado nivel de rechazo popular, el cual ha sido visible tanto entre los veracruzanos, como en el ámbito internacional, pero se logró el objetivo del mandatario, que primero fue impulsarla y luego aparecer como héroe para derrotarla, a fin de afectar a su hoy adversario político.