Con la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública se modifica la estructura del gabinete presidencial dando un giro drástico en cuanto corresponde a las Secretarías de Gobernación y de Hacienda y creando la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, transformando el Centro Nacional de Inteligencia y el cambio de Desarrollo Social a Secretaría de Bienestar; se crean también las Delegaciones en las entidades federativas. Al desprenderse de Gobernación la Seguridad la Secretaría se concretará a asuntos de política interna y Derechos Humanos; mientras que Hacienda obtiene la facultad de nombrar en cada dependencia federal a los titulares de las Unidades de Administración y Finanzas, lo cual le confiere un control más estricto del ejercicio presupuestal.