Sin duda alguna, una de las grandes instituciones de la Historia Universal es la Iglesia Católica, su fuerza política y económica trasciende las esferas “del reino de Dios” pues en no pocas ocasiones ha intervenido en asuntos del César. Ha atravesado por severas crisis con escisiones peligrosas, pero sigue en pie y su fortaleza económica equivale a la de una transnacional de alto relieve. Ahora mismo está inmersa en una de sus peores crisis a causa de los casos de pederastia puestos a discusión fuera de sus oscuros muros después que el Papa Francisco emprendió su campaña de profilaxis moral y recibe por ello calificativo de “hereje”. Es preocupante para la institución la estadística que revela: “en 1995 los católicos representaban 80 por ciento de la población latinoamericana, y para 2017 ese porcentaje bajó a 59 por ciento, como señala Bernardo Barranco: “… en el Vaticano se vive una crisis por la lucha del poder entre conservadores y reformistas”.