Contraesquina Política
Por Fernando Martínez Plascencia

Marcelo Montiel Montiel: Maestro de maestros en el arte de robar

Marcos Theurel: Una familia de corruptos

El camino de Joaquín Caballero empieza a tomar otro rumbo. Haberse doblegado a su enorme ambición tendrá sus severos costos…..políticos y jurídicos..

Joaquín Caballero, ex alcalde de Coatzacoalcos, fue un hombre que nunca demostró algo de lealtad por nadie, y mucho menos agradecimiento por quienes lo ayudaron en su época más jodida, cuando andaba mendigando contratos de construcción por los municipios del sur. Joaquín, Duartito Caballero, empieza a cosechar el fruto de su insana perversidad por el dinero.

Son muchos millones-dicen sus más cercanos-que tiene invertidos en varios destinos turísticos, y sin embargo, este dinero mal habido puede convertirse en su tumba.

Tendrá que comprobar en qué se gastaron o regresarlos-si como no-y si no es así, habrá que atenerse a las consecuencias, es decir, esperar las denuncias correspondientes, y ahora si, a huir o ampararse sino quiere terminar en la cárcel.

El ex diputado federal sabe lo que es estar cerca de pisar la cárcel, y lo sabe muy bien porque fue denunciado, en su momento, allá por el año 2001, por el ex alcalde de Minatitlán Pablo Pavón Vinales por dejar obras inconclusas que le fueron adjudicadas en el trienio de Amado Guzmán García, hablamos de obras no terminadas pero si cobradas, en la Congregación de Mapachapa y en Capoacan. En aquella época, su compañero de andanzas, y socio de pillerías en la empresa PERCONSA S.A. DE C.V., era el Ing. Guillermo Ibarra, con quien terminó peleado por asuntos de dinero, y a quien rescató para hacerlo director de obras públicas, y seguir con el negocio de las obras durante su administración municipal.

Ahora el daño o quebranto financiero patrimonial ocasionado a este municipio de Coatzacoalcos, es por más de 142 millones de pesos. Sí, escuchelo bien, ciento cuarenta y dos millones de pesos, constantes y sonantes que no aparecen por ningún lado.

Dicha “desaparición” de los recursos millonarios, no comprobados en la cuenta pública 2017, todo mundo sabe a dónde fueron a parar. La bronca es si está dispuesto a reparar el daño, es decir, “devolver”, lo que se presume, se robó-en tanto no demuestre en que se utilizó- de las arcas públicas del ayuntamiento, de la tesorería pues, y aquí cabría preguntarse, qué tanto tiene metidas las manos su ex tesorero Alfonso Morales Bustamante, un personaje ligado estrechamente a Marcelo Montiel Montiel, ya que fue la posición de él dentro de la administración. Marcelo Montiel, ex alcalde por dos ocasiones, es uno de los personajes más corruptos de la historia política que ha pasado por esta ciudad, que se dio el lujo de “vender”, casi regalarle se puede decir, una casa a Rutilo Muñoz, obispo de esta ciudad. Marcelo Montiel es el maestro de maestros de Marcos Theurel Cotero y del propio Duartito Caballero en el arte de desaparecer el dinero público que no le pertenece.

A Joaquín Caballero no le es ajena la palabra cárcel, ya lo vivió en carne propia cuando fue denunciado por no haber terminado las obras en Minatitlán, sin embargo, en aquella ocasión, pese a ser detenido, no pisó la cárcel por intervención de Marcelo Montiel Montiel, que lo rescató de las puertas del reclusorio, y hoy nuevamente puede pasar por el mismo trago amargo, ahora sin la protección de un padrino.

Él protegió al ex alcalde Marcos Theurel Cotero, le cubrió sus transas, convirtiéndose en cómplice del desaseo financiero que dejó a su paso el hoy titular de la API, un personaje señalado de desvíos de recursos públicos  y de actos de corrupción durante el tiempo de su administración.

Totalmente corrupto, Marcos Theurel, junto con todo el clan de su familia política, compuesta por su suegra o ex suegra Lupe Porras, ex alcaldesa de Minatitlán, la del famoso puente fantasma, la que se robó el préstamo de más de 100 millones de pesos, otorgados por BANOBRAS para la construcción del puente Capoacán, hicieron de Coatzacoalcos su caja chica.

Marcos Theurel en aquella época era secretario de obras públicas del gobierno del estado del despreciable y corrupto ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, pero a la vez tenía una empresa llamada SECORT CONSTRUCCIONES, que utilizó la corrupta Lupe Porras para desviar dichos recursos millonarios que estaban destinados para dicho puente, pero además, Marcos Theurel utilizó a su empresa para adjudicarse contratos del gobierno del estado con los que se hizo millonario.

Ya como alcalde de Coatzacoalcos fueron muchos millones de pesos que destinó para su empresa de la que era su representante legal, no importando que existiera algún conflicto de interés con el tipo de acción que estaba cometiendo como servidor público.

Pero volviendo al tema, Joaquín Caballero no previó que los tiempos políticos podrían cambiar, y aun viendo hacia donde soplaba el viento, siguió metiendo mano al cajón.

Ayer, la aplanadora del PRI, que controlaba el congreso y en donde el ejecutivo priista solo utilizaba y espantaba con una auditoría como medida de presión o castigo, hoy, se puede volver una realidad que lo puede llevar a la cárcel, si tomamos en cuenta que la mayoría del próximo congreso local estará compuesto por MORENA, y ya lo dijo el diputado local re-electo Amado Cruz Malpica, Joaquín Caballero tendrá que enfrentar las consecuencias de sus actos, o………….huir.

Triste fin para un hombre que pudo haber hecho más por Coatzacoalcos, pero que su desmedida ambición lo perdió, dejando a un lado principios y moral por los suelos.

Los carniceros de hoy se pueden convertir en las reses del mañana, Este es un claro ejemplo de como es tan cambiante la política cuando se tiene como único propósito convertirte en millonario a través del servicio público y no servir a tus semejantes como un verdadero servidor público.

Trascender en el escrutinio público como un ladrón es una vergüenza.

Ya lo dijo José “Pepe” Mujica, ex presidente de Uruguay: “….no debe confundirse la política con un mercado, un negocio, sino que es una pasión, se siente en la satisfacción de servir a la gente y al que le guste la plata que se dedique a los negocios”. Ahí queda.