Después del monstruoso rosario de procedimientos jurídicos para “hacer justicia” en este país, la población mexicana ha terminado por perder la confianza en el gobierno y todo lo que de ahí provenga, ¿cómo conciliar con la verdad ese desfile de aberrantes “soluciones” legales? No es casualidad la incredulidad sobre la “verdad histórica” en el caso de Ayotzinapa; tampoco en el caso de Elba Esther Gordillo, de Alejandro Gutiérrez, en Chihuahua y de Javier Duarte en Veracruz, una retahíla de casos en los cuales la ausente es la verdadera justicia, porque ni la señora Gordillo, ni Gutiérrez ni Duarte pasarían la mínima prueba de inocencia si se aplicara con rigor ético la ley.