¡ADELANTE! 

Pepe Valencia

15 de octubre de 2018

Poco importa a estas alturas si se debe a que el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero no puede resolver el problema de la basura o es por culpa de la empresa concesionaria o porque el gobierno del estado impone escollos al ayuntamiento, lo cierto es que Xalapa se vio invadida por la peor inmundicia.

Los xalapeños deseamos y exigimos una ciudad limpia. Para eso pagamos nuestros impuestos. Sería terrible que dentro de unos días se repitiera esta desagradable situación.

Imaginemos que ciudadanos y autoridades nos organizamos y trabajamos juntos para que Xalapa sea como Estocolmo, Viena, Mónaco, Helsinki, Singapur, Montevideo, Otawa o Canberra por citar unas cuantas ciudades de distintos países.

¿Por qué allá lo lograron y aquí no vamos a poder? Depende de la aptitud del gobierno y de la actitud de los vecinos. En vez de culparnos unos a otros, busquemos soluciones y que cada quien realice su tarea.

No arrojemos basura en la calle ni la saquemos antes de escuchar la campana que precede al camión recolector. Y que el ayuntamiento, por su parte,  otorgue un servicio eficiente de limpia pública, reciclaje o procesamiento de los desechos.

Y algo más, que las autoridades se fajen los pantalones y apliquen severas multas a personas que ensucien los espacios públicos como en Calgary (Canadá) y otras poblaciones del mundo. Acaso al principio habrá protestas pero pronto se acostumbrarán y les encantará la idea. Es por el bien de todos.

He mencionado unas cuantas urbes pero son muchas más. Los japoneses son ejemplo de pulcritud, y en nuestro país también existen ciudades que se caracterizan por su limpieza en las calles. Orizaba acaba de recibir un premio internacional por ello. O sea, sí se puede.

La crisis de la basura recién estalló en esta capital. Tomemos esto como lección y punto de partida para una cruzada cívica y convirtamos a Xalapa en una de las ciudades más limpias de Veracruz y de México.

Nadie pondría obstáculos y participaríamos entusiasmados, empezando por los trabajadores de la limpia pública, las autoridades municipales y los xalapeños en general.

Hace años presumíamos a nuestra siempre limpia ciudad de las flores. Podemos recuperarla, embellecerla y mejorarla si nos lo proponemos.

Afirmar que poco importa quiénes son o fueron responsables de la crisis de hace días no significa borrón y cuenta nueva, sino que vayamos hacia adelante y encontremos soluciones al tema de recolección de basura.