Ya por razones institucionales o por preservarse de drásticas medidas en su contra provenientes del gobierno entrante, hasta ahora el gobierno federal en funciones ha puesto en bandeja a López Obrador las condiciones necesarias para un arranque de gobierno sin sobresaltos en materia de política económica y financiera, incluso ha adoptado medidas, como el aumento del IEPS a las gasolinas lo cual implica que no bajarán de precio en un futuro inmediato. Peña Nieto pudo abstenerse de tal procedimiento y dejar esa carga al próximo gobierno, pero sacrifica aún más su ya deteriorada imagen en pos de un entendimiento institucional entre fuerzas políticas, si así es lo estaremos comprobando en la actitud adoptada por el PRI en lo sucesivo.