En la revolcada electoral de julio pasado, el PAN es uno de los partidos llamados “grandes” que resultó menos dañado; aunque tampoco resultó muy favorecido por el voto ciudadano y pudiera apreciarse como la organización partidista más apta para competir en 2021, sus divisiones internas lo pudieran poner en grave crisis existencial. En los frentes encabezados por Marko Cortés y Manuel Gómez Morín no hay señales de una negociación entreverada para llegar unificados el 11 de noviembre día de la elección de las dirigencias estatales y la nacional, sus respectivas posiciones se muestran antípodas, difíciles de conciliar como aquí en Veracruz entre Mancha y Avilés. Tales circunstancias no favorecen una oposición consistente al gobierno encabezado por López Obrador, cuyo control sobre MORENA lo convierten en un bloque de fuerza monolítica