Opinión

Por Mario Javier Sánchez de la Torre.

   A cuarenta y ocho días de que tome posesión como presidente de México Andrés Manuel López Obrador, uno de los principales temas que manejó durante su campaña electoral fue el suspender la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), por su costo (precios elevados y supuesta corrupción), así como también porque hay otras opciones, pero hasta la fecha aún no se tiene una respuesta concreta sobre lo que vaya a pasar con esta magna construcción.

   Como se dio a conocer en los medios de comunicación del país, esa propuesta de suspensión de la obra aeroportuaria, en su momento no fue aceptada no sólo por la administración federal que está por llegar a su fin, sino tampoco por la clase empresarial mexicana, por razones tanto políticas, financieras y de operatividad de tránsito aéreo de la zona.

   Pues hasta el momento la solución que el gobierno que encabezará López Obrador está proponiendo, es la habilitación de la base militar de Santa Lucía, en sustitución de la que ya tiene un año en construcción aproximadamente, siendo que algunos de los estudios que se han hecho, como opiniones de especialistas en la materia consideran que no puede sustituir a la de Texcoco, desde el punto de vista del tráfico aéreo, aunque supuestamente tiene un costo mucho menor, que es uno de los principales puntos que los integrantes del equipo del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), consideran.

   Pero la posición de dureza que en un principio presentó el líder de MORENA sobre el tema, fue cambiando con el paso del tiempo, no para estar de acuerdo con la obra que ya está en construcción, sino de analizar la situación conjuntamente con los empresarios mexicanos y así poder llegar a un acuerdo sobre el álgido asunto.

   Informando el mismo López Obrador hace unos días que su administración no estaba en posición de financiar lo que aún falta a la importante y cuestionad obra aeroportuaria de Texcoco, que es del orden aproximadamente de 88 mil millones de pesos, que si los empresarios mexicanos que están ya metidos con su dinero en ésta los quieren poner, pueden seguir adelante y se les concesionaría la terminal aérea.

   Pero al mismo tiempo se continúa con la preparación de la encuesta anunciada que se aplicará a la población que lo desee por parte de los militantes y simpatizantes de MORENA, para que sea la población la que decida si se hace la obra de Texcoco y Santa Lucía.

   Encuesta que por donde se le analice carece de validez, no solo por no estar organizada y aplicada por una institución gubernamental o no gubernamental, o dependencia autorizada para este tipo de trabajo, sino también por carecer de experiencia en el tema y por tanto de seriedad.

   Citemos un ejemplo de lo que puede pasar; quien garantiza que habrá equidad entre los votantes, en otras palabras que no se les coaccionará para que emitan su voto o resuelvan la encuesta a favor de alguna de las dos propuestas. Después de la votación, quien garantiza que el conteo de los votos o análisis de las encuestas aplicadas se hará en forma honesta, sin favorecer ninguna de las dos propuestas. Pues para que esto suceda debe haber representantes de éstas en las casillas que se instalen o lugares en donde se lleven a cabo estas acciones. Esto solo por mencionar parte del proceso que se llevará a cabo para obtener la opinión de los mexicanos sobre el importante y cuestionado tema del NAICM. Pero faltan muchos aspectos que se deben cuidar si se quiere tener un proceso de aplicación de encuestas serio y confiable, como quien diseñará éstas y quiénes serán los responsables de dar a conocer los resultados. Pero lo más importante y que ha sido ya tema de discusión en las mesas de trabajo sobre la obra, que tanto conocemos los mexicanos “de a pie” de cuestiones aéreas para poder dar una OPINIÓN sobre el especializado tema que tenga un sustento real.                                  

   Pero también el resultado de la aplicación de las encuestas puede ser una forma de lavarse las manos sobre el álgido tema, pues de salir ganadora la obra de Texcoco, Andrés Manuel López Obrador queda librado de la responsabilidad de lo que pase en esta, pues fue elección de la población mexicna. Usted qué OPINA estimado lector. Hasta el lunes.

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