Poco a poco, paulatinamente, Andrés Manuel López Obrador se va acercando al momento cumbre de su vida política: asumir la presidencia de México, coronará así una campaña de muchos años, a cambio recibirá el enorme peso de llevar al país por derroteros de progreso, implementando políticas públicas acordes con lo ofrecido en su campaña electoral, refundar al país, regenerarlo moralmente, creando para ello una conciencia de servicio público con orientación social, pacificar a la nación, dinamizando su economía, así lo ha ofrecido reiteradamente. Empresa nada fácil. Al unísono de su cercanía a su asunción política, se irá sintiendo solo, que no solo es cuestión de deseo y voluntad de cambio, que sus colaboradores no jalan parejo, que no todos entienden de austeridad ni de solvencia moral, es el precio del poder. Si le va bien ya la hicimos, lo contrario nos dañaría a todos.