De la triada de poderes que sostienen un régimen de pesos y contrapesos de poder, el Judicial se caracteriza por su solemnidad y apartamiento de líos políticos, su razón de ser le confiere un status sustanciado por la delicadeza de su función: aplicar la ley con apego al Derecho. La experiencia de los vaivenes políticos obligó a conceder la inmovilidad a los Magistrados que integran el Poder Judicial, de esa manera se garantiza un régimen de Derecho sustentado en la estricta aplicación de la Ley. En Veracruz, el magistrado presidente del Poder Judicial, Edel Álvarez Peña, lo ha conducido conforme a los cañones establecidos, con la sobriedad que el cargo demanda, con la debida discreción y al margen de las mareas políticas; su gestión al frente de ese Poder concluye en 2019, aunque prorrogable, adelanta: “Quiero ver si termino como magistrado y como presidente, por la actividad que hay. Han sido muy intensas las reformas que se han realizado”. Pero esto no se acaba, hasta que se acaba.