Hasta ahora, que se sepa, la figura de “Hermanamiento” entre ciudades solo han servido para que alcaldes y demás ediles viajen con gastos pagados por la población que los mantiene en el cargo a ciudades europeas, sudamericanas y de los Estados Unidos para oficializar el “hermanamiento”. Pero a parte de un camión de basura o una ambulancia recicladas que reciben por el viaje nada más se consigue. Ese vicio es viejo en México, y en Veracruz no somos la excepción. ¿Cuál es el propósito de “hermanar Cabada con algún municipio cubano, que no sea el viaje y las francachelas gratis de Arturo Hervis y compañía? Pero como el municipio es “libre” no tienen obligación de dar cuentas de su atraco a las arcas municipales. Hilario Medina y Heriberto Jara, diputados del constituyente de 1917 jamás imaginaron en qué iba a parar la “autonomía económica de los municipios”.