Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

El líder de los 400 pueblos, a los 78 años, todavía sueña con que López Obrador lo saque de la cárcel, lo restablezca como líder explotador y lo deje encuerarse nuevamente en los cruceros de la Ciudad de México o en las calles del centro de Xalapa. Pero no sólo eso. César del Ángel se siente Nelson Mandela y sueña con eliminar el Apartheid, hacerse vocero de los desamparados, baluarte de los derechos humanos y en una de esas hasta sueña ganar el Nobel de la Paz. En entrevista desde la cama para un medio digital dijo: “Yo sí quiero reunirme con las personas a las que han violado sus derechos y garantías, los voy a abanderar hasta donde se pueda, haré movilizaciones con las personas que no tienen recursos, para que sean reivindicados sus derechos”. Ya se le olvido al señor que él sólo usaba su movimiento de los 400 pueblos para sacar dinero al gobierno del estado; el mismo gobierno lo utilizaba para atacar a sus enemigos y el mismo César del Ángel se ocupaba en explotar a hombre, mujeres, ancianos y niños. Allá el gobierno morenista si lo deja salir de su celda, allá ellos si quieren echarse ese escorpión a la espalda; les puede pasar lo mismo que a la rana de la fábula. ¡No hay que ser tan batracio!

De manera soterrada medios defienden al Capitán Tormenta, al Fisculín y a la Chacala

En serio, ¿ya se les olvidó quienes son Arturo Bermúdez, Luis Ángel Bravo y Rosario Zamora González, mejor conocida como la Chacala? Porque si ya se les olvidó, ahí están todos los documentos periodísticos en donde se da fe de la clase de acciones que estos tres personajes llevaron a cabo durante el sexenio duartista. Mientras Duarte se robaba el dinero, entre el Capitán Tormenta, Fisculín y la Chacala se ocuparon en escribir uno de los capítulos más tenebrosos de la nota roja en el estado de Veracruz. Arturo Bermúdez tiene pendiente explicar muchas desapariciones, entre estas la del cantante Gibrán, cuyo padre no se va a detener hasta que los asesinos de su hijo paguen por el crimen que cometieron. Luis Ángel Bravo tiene que explicar infinidad de inhumaciones, desapariciones y omisiones. Rosario Zamora tiene también que explicar el ocultamiento de 19 cadáveres que fueron “tirados” en la barranca La Aurora. Pero esos son sólo unos cuantos delitos que se les pueden comprobar. Tomando en cuenta el número de fosas que se han descubierto y el número de cuerpos que han hallado en esas fosas, quedan muchos crímenes por deslindar, muchos culpables por hallar y muchos delitos por imputar a este trio. Es por ello que llama mucho la atención que ahora ciertos medios, nostálgicos del duartismo, defiendan soterradamente a este trio siniestro; sabemos que a esos medios los mueve el dinero, pero acaso no pesa la dignidad.

Doctor Hipólito, ¿y si esperamos a que alguien nos regale un relleno sanitario?

Con eso de que el ayuntamiento de Xalapa tiene vocación de tamal y está esperando que del cielo le caigan las hojas, no extrañaría que el día de mañana el alcalde Hipólito Rodríguez, en conferencia de prensa declare que lo que más conviene para solucionar el problema de la basura en Xalapa es esperar a que una empresa o una organización internacional nos regale un relleno sanitario. Aquellos que están preocupados por el problema de la basura, despreocúpense. El alcalde de Xalapa es doctor en Ciencias Sociales, con especialidad en Antropología Social, con maestría en la Universidad de Toulouse Le Mirail, Francia en el Programa de Estudios Latinoamericanos con especialidad en Historia Urbana, experto en Pobreza Urbana en México y Ordenamiento Territorial del Estado de Veracruz. Además, ha sido coordinador del proyecto “Los desafíos económicos y sociales de las ciudades del Golfo en el fin de siglo” y del Proyecto “Reestructuración económica y cambio social en una región estratégica: el Istmo de Tehuantepec”. ¡Vaya, en mejores manos no podríamos estar!

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