En lo que se refiere a los proyectos de megainfraestructura más importantes del país como el Paso Exprés, el tren México-Toluca y el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la falta de planeación y supervisión ha generado sobrecostos promedio de 70%, al no existir topes presupuestales en su financiamiento, por lo que es necesario que el nuevo gobierno realice acciones que ayuden a eliminar dicha práctica, como modificar la ley de obra pública, fortalecer los órganos de control interno, incrementar los niveles de transparencia y no responder a presiones políticas, consideró la organización México Evalúa.

En la presentación del proyecto ¡Ojos a la Obra!, su coordinadora, Mariana Campos, destacó que el nuevo aeropuerto, que lleva un avance global de 32%, ha incorporado paulatinamente buenas prácticas internacionales, pero no ha estado exento de dicha situación e, independientemente de la decisión que se tome sobre su futuro, aún hay oportunidad de mejorar.

En su análisis encontraron, por ejemplo, que la barda perimetral que rodea el polígono tuvo un sobrecosto de 89%, al pasar de 1,547 a 2,930 millones de pesos, y en lugar de construirse en los 563 días planeados estuvo lista en 863 días, un desfase de 53 por ciento.

“Fue evidente, se precipitó la construcción. Había prisa por cercar el terreno, las autoridades comentan que fue por los conflictos en la zona y para darle certidumbre en la zona al proyecto”, refirió.

La especialista, que estuvo acompañada por José Octavio López Presa, integrante del comité de participación ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, y del comisionado del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), Joel Salas, consideró que en el NAIM se presentó “un acelere” en la implementación de sus procesos de licitación, lo cual es una práctica recurrente en países con deficiencias en temas de planeación de obras.

“Había urgencia. Tenemos que frenar la urgencia que viene motivada de manera política. La nueva administración está muy presionada a generar resultados y es posible que pueda precipitar la construcción de proyectos de infraestructura. Es un círculo vicioso que generan las administraciones nuevas. Lo más sano es reconocer las deficiencias y generar planes de acción que lo eviten”, señaló Campos.

En un amplio y detallado análisis de las tres megaobras, México Evalúa también considera que la falta de competencia en los procesos de licitación es un tema recurrente, lo que no permite al Estado obtener mejores beneficios.

En el caso del tren de Toluca, el incremento de costo, que se calcula en 77% (al pasar de 33,741 a 59,217 millones de pesos), es resultado de mala planeación en su trazo, lo que obligó a cambiarlo sobre la marcha, y la falta de negociación con las poblaciones afectadas.

De los tres casos, el único que está concluido es el Paso Exprés de Cuernavaca, en donde el sobrecosto fue de 73%, al terminar costando 2,213 millones de pesos, y el plazo para concluir los trabajos sólo se incrementó 17% (el menor aumento). No obstante, se presentó un socavón en donde perdieron la vida dos personas.

En ese proyecto, el estudio ejecutivo no estuvo a tiempo y así se iniciaron las licitaciones, explicó la experta. Además, se presentó la situación de que la constructora que se adjudicó el proyecto, Eppcor, presentó en el concurso la propuesta económica más baja (1,045 millones de pesos), pero al final cobró 1,796 millones de pesos. “Parece que hay un modus operandi de bajar artificialmente los montos para ganar obras y luego hay incentivos para cobrar más”, se explicó.

Con información de ElEconomista