El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, fue elegido por abrumadora mayoría a causa del enojo ciudadano contra gobiernos del PAN y del PRI que no lograron desaparecer la pobreza y las condiciones de desigualdad social en nuestro país y porque él, AMLO, representa la esperanza para conseguirlo pues convenció a la población con su discurso y ofrecimientos. Pero ese bono no le alcanza ni ampara al propósito de “perdonar y olvidar” a quienes han dañado u ofendido a la sociedad, está bien si AMLO dice perdonar a quienes, según él le “robaron la presidencia”, pero la impartición de la justicia debe ser implacable contra quien agravió a la sociedad, de otra manera se fomentará la impunidad y con esto se abonará aún más el terreno para que la corrupción florezca en todo su esplendor.