De acuerdo, no es posible equiparar el estilo de vida de López Obrador con el de sus colaboradores porque son individualidades diferentes, cada cual con su cada quien, dice el coloquio pueblerino. Sin embargo, en este caso no se trata de Juan Pérez sino de quien será presidente de los mexicanos y llegó al cargo criticando la opulencia exhibida impúdicamente por la clase política tradicional mexicana, aunque intentar descalificar a AMLO solo porque asiste a la boda de uno de sus futuros colaboradores, organizada con gran boato, es un despropósito. Porque quien organizó la fiesta no fue AMLO y debe suponerse que tampoco pagó con recursos públicos los gastos del gran festejo. Esto todavía no empieza y, al margen de estar o no de acuerdo con el pensamiento político de AMLO, los hechos a considerar serán los acaecidos a partir del 1 de diciembre próximo que deberán ser y parecer.