Tal cual debía ser, el presidente Peña Nieto salió a la palestra para definir lo que le corresponde en las obras del aeropuerto de Texcoco, sobre las cuales dijo continuarán hasta el 30 de noviembre próximo, una decisión de gobierno porque ese es el último día de su mandato; sin embargo, acotó que de suspender esa obra el nuevo gobierno requerirá de recursos fiscales adicionales al presupuesto, es decir, habrá nuevos impuestos o pedirá prestado. De esa manera fijó su ineludible postura respecto de la obra aeroportuaria, aunque para suavizar reiteró que “será respetuoso de las decisiones que en el ejercicio de sus atribuciones le correspondan a la próxima administración y continuará hasta el 30 de noviembre llevando un proceso de transición cordial y respetuoso”. Peña prefiere llevar la fiesta en paz ¿pero, qué dicen Moody¨s y Morgan Stanley?  Obviamente, el tema no se agota con la consulta porque implica miles de millones de pesos y algo más,