Durante el imperio de la partidocracia en México los legisladores del PRI-PAN-PRD y adláteres formularon leyes a modo de proteger sus intereses y cuando la presión social fue bastante obligados a legislar ante su exigencia lo hicieron oponiendo obstáculos; un caso clásico lo representa la ley que admite la participación de candidatos sin partido en la cual se instalaron trampas difíciles de superar para esa nueva figura electoral. Por ese motivo las declaraciones del presidente del senado, Martí Batres: “la legislación está hecha para que no se puedan hacer consultas” ciudadanas, por lo cual, dice, se pondrá a revisión, como “lo de las firmas, el porcentaje en que debe participar, está la fecha en que debe haber participación -que solamente es cuando hay elecciones federales constitucionales-, están los temas en que sí puede haber consulta y en los que no puede haber, está la calificación constitucional de la consulta”. La ley es perfectible.