Javier Duarte de Ochoa se confesó como “institucional” y un “soldado” del presidente, además “su amigo”. Obviamente lo de soldado es solo figurativo porque está muy lejos de las aptitudes para pertenecer a la milicia mexicana, sin embargo nos induce a reflexionar que integra un ejército nacido para perder, porque si Peña Nieto tuvo a sus flancos a gente como Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge, entre otros de la misma camada patrimonialista, entonces es fácil inferir los motivos del fracaso político y de gobierno, pues con ese trío no se puede ir ni a la esquina, porque se pierden.