En el argot beisbolero trasladado a la política se acostumbra decir “se la tiraron bobita y la bateó”, refiriéndose a la oportuna reacción de un político para aprovechar las circunstancias que le favorecen. Así se antoja ese asunto del veto de la Ley de Acoso Cibernético, también conocida como “Ley antimemes” aprobada en el Congreso local. Pero en realidad ese proyecto de ley durmió en Comisiones desde marzo cuando la presentó el diputado Kirsch, en su modalidad de perredista y se antoja una maniobra política de dos bandas; la primera para darle oportunidad al gobernador de presentarse como el defensor de la libertad de expresión de los veracruzanos, la segunda para exhibir al diputado Kirsh, su autor aparente, ahora que está a punto de emigrar a Morena.