Como se ven las cosas en el caso legal de Duarte de Ochoa, la sociedad mexicana correrá el riesgo de incurrir en un desliz legal si se señala a Javier Duarte como un truhan que desvalijó al pueblo de Veracruz; en ese caso podría ser demandado por el interfecto quien apelaría al cuento de la presunción de inocencia. Este caso se está convirtiendo en una nefasta prueba de la impunidad bajo el cual se escuda delincuentes de cuello blanco, porque auspicia un precedente negativo para la lucha contra la corrupción. El escape de Duarte hacia el extranjero debió ser cuidadosamente planeado para ampararse en los preceptos legales que lo tienen en un tris de salir de la cárcel; Duarte y sus protectores maquinaron de tal manera de sujetar su caso a la decisión de otro país, y escoger Guatemala no parece ser mera coincidencia. A ese expediente acuden quienes acompañaron a Duarte en la tarea de despojar a los veracruzanos.  Piensa mal y acertarás.