En materia político-administrativa la capital del estado oscila entre políticos y administraciones de un perfil deficiente, o sea con malos resultados, y con una estela de corrupción que afea aún más el escenario xalapeño. En efecto, ni la administración antecesora de Zúñiga Martínez ni la que este encabezó dejaron buenas cuentas y resultados positivos, y lo peor es que la actual tampoco está garantizando que vayamos a obtener beneficios colectivos a la altura de los requerimientos de esta gran ciudad, pues no parece estar en aptitud para arrostrar las circunstancias. Por ejemplo, Xalapa requiere de cirugía mayor para aliviar la movilidad urbana y nada hace pensar que la actual gestión municipal tenga los arrestos para hacerlo, pues ni los baches ha podido tapar después de 10 meses de ejercicio presupuestal.