Durante los periodos de Fidel Herrera y Duarte de Ochoa un grupo de vividores, aprovechándose del desbarajuste gubernamental, agitaron a la población de Tatahuicapan para amenazar con cerrar las válvulas de la presa Yuribia y dejar sin el suministro a Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque, los “negociadores” enviados desde Xalapa cosecharon en rio revuelto y consiguieron pingues ganancias para los alborotadores con el “moche” correspondiente. Debe reconocerse que durante la actual administración esa amenaza se contuvo, sin embargo algo ha sucedido porque a dos meses de finalizar el gobierno de Yunes Linares la amenaza se reactiva en voz del alcalde de Tatahuicapan, Esteban Bautista, quien exige al ayuntamiento de Coatzacoalcos cumpla con los acuerdos establecidos. ¿Otro expediente más para Cuitláhuac?