China posee una de las economías más sólidas del planeta y, aunque en su contexto social conviven abismales desigualdades sociales, la mira hacia el futuro se refleja en las obras de infraestructura que construye. En México, el próximo Secretario de Comunicaciones, Jiménez Espriú, para desvirtuar la costosa construcción del aeropuerto de Texcoco, esgrimió el argumento de que hay muchos pobres, sin embargo, en China se está construyendo un aeropuerto de dimensiones faraónicas y diseño ultramoderno: habrá cinco grandes jardines al aire libre, contará con siete pisos, dos bajo tierra conectados con un Metro y trenes de alta velocidad (250 kilómetros por hora); se ubica a 46 kilómetros del centro de la ciudad, conectado con vías de alta velocidad. Es obra multianual, su primera fase concluye en 2025 y albergará “72 millones de pasajeros al año, dos millones de toneladas de carga y 620.000 operaciones en sus cuatro pistas. A largo plazo el número de pistas se ampliará hasta las siete y su capacidad máxima será de 100 millones de pasajeros por año. El coste del proyecto es de 80.000 millones de yuanes (11.500 millones de dólares, 10.100 millones de euros)”. (Elpais.com). Sin palabras.