Para los empresarios a quienes el gobierno del estado mantiene con adeudos pendientes por pagares desde los tiempos de Duarte de Ochoa, cualquier promesa devenida desde el poder es buena, lo peor sería un tajante borrón y cuenta nueva. Así ocurre a los empresarios veracruzanos afiliados a la organización SOS, quienes han buscado por todos los medios el pago de los servicios prestados al gobierno estatal y pasan las de Caín porque están al borde de la quiebra, condición en la que ya han caído algunos de ellos, por lo que la promesa del próximo Secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga, de que en el gobierno de Cuitláhuac García se les pagará en pagos escalonados se escucha a gloria. Tal ofrecimiento lo escucharon también desde el gobierno que iniciaba Yunes Linares, pero no fue prueba superada, dos años después siguen en las mismas, pero en este como en otros casos la esperanza muere al último.