No se sabe si los anteriores titulares de la Secretaría de Educación de Veracruz hayan llegado al extremo de asignarse plazas para sí mismos cuando han estado ocupando la titularidad de esa dependencia. Y no se sabe porque anteriormente los mecanismos de transparencia eran más ineficientes y los empleados más agachones, no se atrevían a filtrar.

Pero ahora se sabe hasta con datos exactos, claves, números y detalles.

Así que conocer que el señor secretario de Educación cometió la canallada de autoasignarse una plazota de las más caras, sin examen de oposición y de la cual además de inmediato procedió a jubilarse para disfrutar por el resto de su vida de una percepción que no se merece ni ha ganado, llama al asombro y al escándalo.

Las nuevas autoridades deben revertir de inmediato ese beneficio, retirarle la plaza por el claro conflicto de intereses y llevarlo a juicio por la corrupción implícita. Además, seguramente esto es lo mínimo que se le conoce. Habrán de aparecer otros malos manejos, malversaciones y trastupijes.