Gonzalo Morgado Huesca ha sido un priista muy de antaño reconocido en la entidad veracruzana, desde que dirigió al PRI durante los seis años del periodo de don Rafael Hernández Ochoa (1974-1980); por esa larga militancia en activo adquirió experiencia y ha mostrado eficiencia en la operación política a la usanza priista. Pero como todo por servir se acaba, en los últimos años ha recibido acerbas críticas de sus adversarios al interior de las filas priistas y de fuera de ellas, sin embargo, se mantuvo fiel al tricolor. Ahora, cuando se suponía iría al dorado retiro, renuncia al PRI supuestamente con la peregrina intención de crear otro partido. Sin duda, cada cabeza es un mundo, aunque el tiempo y las circunstancias categorizan las acciones humanas: No es Morgado el único en adoptar esa decisión, habrá otros más adelante, ya en el pasado lo hicieron Miguel Ángel Yunes Linares, Armando Méndez de la Luz, Amadeo Flores Espinosa, también ex presidentes priistas, y forman ya legión con ese síndrome.