Opiniones y Comentarios
Julio Ricardo Blanchet Cruz
 jrblanchetcruz@nullhotmail.co

 

“Quien sigue el camino de otro, nunca encuentra el suyo”.  Pitágoras (569 – 475)

 

Ya pudieron asesinar tras la Columnata de Gian Lorenzo Bernini (1598 – 1680) al Jefe de la Guardia Suiza, que es el ejército privado que vela por la seguridad del $umo Pontífice…

Porque ciertamente ya desde hace Siglos que los entes vaticanos no pueden atenerse a los Ejércitos del Señor su Dios pues, como la policía, nunca aparece cuando se le necesita…

Como le sucedió en mayo del 98 a Alois Estermann de 44 años, quien solo unas horas después de haber sido nombrado como Jefe de la mencionada Guardia Suiza por el mismísimo Papa, fue encontrado muerto por arma de fuego, junto al cadáver de su esposa dos años menor que él; y el de un cabo de la propia Guardia, Cédric Tornay de 23 años de edad…

O como también le pasó a Alberto Lucciani (1912 – 1978) conocido como Juan Pablo I, quien pasó a mejor vida a los 33 días de haber sido nombrado Papa…

Y lo mismo y pueden encontrar osamentas de mujer en la embajada del Vaticano en Roma, como acaba de suceder; o tener que pagar miles de millones de dólares por los delitos de pederastia que cometieron los $antos varones en la Unión Americana; que nada hasta entonces había pasado.  Aunque por lógica ya se suponía que algún día tenían que enfrentar todos los delitos que han cometido…

Cabe citar que los abusos sexuales a menores y seminaristas se destaparon gracias a la Internet; pero de hecho los $antos degeneres siempre han existido tras los muros del Vaticano…

El fraile agustino Martín Lutero (1483 – 1546) no tenía la intención de formar una secta que acabó siendo el protestantismo, el mayor cisma de la iglesia judía de Roma.  El denunciaba y se oponía a la podredumbre que había en el Vaticano, sobre todo el tazar los delitos con dinero; costumbre que hasta la fecha no se han podido erradicar; pues los hombres, al igual que las instituciones, no cambian…

El Vaticano sigue siendo el mismo estercolero que ha sido desde que Silvestre I (270 – 335) se robó el Imperio Romano de Occidente mediante la llamada “Donación de Constantino”, un documento falso que representa la estafa más grande que la historia conoce; y del que posteriormente surgieron los Estados Pontificios…

Por si lo anterior fuera poco, también el Vaticano ha podido enfrentar delitos de lavado de dinero; lo que ha sido pecata minuta en comparación con todas las barbaridades que han cometido durante ya demasiado tiempo…

Las Cruzadas, La $anta Inquisición, el genocidio de América, Las Brujas de Salem y tantas y tantas más atrocidades que han cometido siempre haciéndose pasar por buenos, tenían que rendir cuentas y pagar el enorme daño que han hecho…

“Cuántos males se han derivado de la religión”. Tito Lucrecio Caro (99 – 55) filósofo romano autor del libro “Sobre la Naturaleza de las cosas”…

La caída de la Religión Católica es ya una realidad que camina.  Finalmente el conocimiento a acabado con la ignorancia -de Perogrullo- y la Internet está siendo el peor enemigo que el Vaticano ha enfrentado; y al que no puede mandar torturar, asesinar, quemar en la hoguera, descuartizar o empalar, como siempre lo han hecho…

La gente, por sus hechos, se ha desilusionado de quienes se dicen ser representantes de dios en La Tierra; y no tardarán mucho en que les pase lo mismo con su patético dios crucificado y su $anta Madre…

Que cuando mucho servirán de consuelo para algunos, porque los ídolos no tienen ingerencia en esta vida, que a su conveniencia los citados “representantes” han dividido entre buenos y malos…

Cuando “El bien y el mal -al igual que sus paradigmas, dios y el diablo- no existen; solo existe la salud y la enfermedad”.  Axioma atribuido también a Pitágoras…

Lamentablemente la humanidad está enferma.  Muy enferma.  Y como el hombre enfermo no puede creer en sí mismo, al abandonar el catolicismo pasan a creer en otra “religión”, la que sea, da igual.  Todas son falsas y fantasiosas; pero, eso sí, buenas para hacer dinero.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.