Es reacción lógica la actitud adoptada por el PRI, el PAN, PRD, PT y Verde Ecologista frente a la iniciativa de MORENA de reducirle en 50 por ciento el subsidio a los partidos políticos registrados en México, lo hacen en defensa propia porque quedarían en la indefensión después del cataclismo electoral de julio pasado que los situó en condiciones de sobrevivencia extrema. Independientemente del propósito subyacente de MORENA para iniciar esa reforma, su propuesta no es mala, pues se corresponde con un reclamo popular contra el excesivo subsidio público a los partidos políticos en un contexto pleno de desigualdades sociales, pero es perfectible, y en esa condición el PRI propone “acceder a recursos que permitan una competencia electoral equitativa y llevar a cabo las actividades ordenadas por la Ley”, provenientes del sector privado. Todo, producto de la recomposición de fuerzas políticas en el país y en mérito de la “cuarta transformación”.