Este día es elevadamente significativo para la república mexicana, porque asiste al momento histórico de la despedida de un gobierno y la llegada de otro, pero no en un escenario de continuidad sino de ruptura de modelo, de anuncio de un nuevo régimen que lleva inherente la sepultura de otro. Es el tránsito del ocaso hacia la alborada, se va Peña Nieto y llega López Obrador. Sucede igual en Veracruz, concluye un gobierno panista y se encumbra un representante de la Cuarta Transformación, se va Yunes Linares, llega Cuitláhuac García. La entidad veracruzana despertará con un nuevo gobernador, la república mexicana aguardará al mediodía del 1 de diciembre para escuchar el mensaje de su nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador. El ritual es cada seis años, pero éste se anuncia como de cambio, y si es así, que sea para bien de México y de Veracruz.