Desde mucho se advertía la tardanza de los grupos de MORENA en la LXVI legislatura local para resolver con tiempo la titularidad de los órganos establecidos en el Reglamento Interior del Congreso local: la Junta de Coordinación Política, la presidencia y la bancada legislativa, este asunto debió haberse fraguado con mucha anticipación, y no en los prolegómenos inmediatos al inicio de sesiones. Pero a la usanza de su alma mater, el PRD, los grupos (¿las tribus?) no se pusieron de acuerdo, como lo reconoce el dirigente estatal de MORENA, Manuel Huerta: “tuvo que entrar la dirección nacional a tratar este tema”. Aunque explicable, el incidente no pinta bien a los participantes de este affaire porque los mandos nacionales tienen a su vez la pesada carga de su propio desempeño como para venir a arreglar asuntos locales. “Que no se repita”, habrán escuchado, con el respectivo tache y la consabida preocupación.