Hace dos años, por estas fechas Flavino Ríos Alvarado, entonces ya gobernador sustituto porque entró al relevo de Duarte de Ochoa para concluir aquel mal gobierno, entregaba al Congreso local la rendición de cuentas del último año del periodo sexenal, ante una mayoría de diputados panistas que festejaba su incuestionable triunfo enarbolando la bandera del cambio, ya no más corrupción, todo lo malo quedaría atrás, pero no sin antes aplicar el castigo merecido, “ni perdón ni olvido” fue la divisa promulgada por el gobierno entrante a cargo de Miguel Ángel Yunes Linares. Aquél jolgorio se fue convirtiendo en un programa transexenal, frustrado por la enorme ola de MORENA que arrolló cualquier esperanza de prolongar el dominio panista, que ahora sufre severos amagos de quienes adoptan  similar actitud a la asumida hace dos años por los blanquiazules: reverdece el “ni perdón ni olvido” pero ahora entonado por MORENA, “así es esto del abarrote”, cantan en el llano.