Coatzacoalcos- 2018-11-0215:32:12- “Yo no pretendo seguir el viaje, aquí me voy a quedar porque no quiero exponer la vida de mis hijos, ya que si salí de Honduras, fue debido a que mi a pareja me violentaba, me fui a escondidas”, externó una migrante refugiada del albergue ‘Santa Faustina Kowalska’, ubicado en el fraccionamiento Ciudad Olmeca, lado Playa.

La migrante de quien por seguridad se omiten sus generales, contó haber salido de su país el pasado 20 de octubre, con sus cuatro hijos de 11 años, 9 años, 7 años y 3 años, únicamente con el pasaje para llegar a la frontera, enfrentándose a todo los peligros por salvar su vida y la de sus pequeños.

“El viaje ha sido muy duro, porque hemos caminado bastante hasta día y noche, durmiendo en el monte, afortunadamente no encontramos delincuentes y las autoridades tampoco interfirieron, pero fue un duro sufrimiento quedarnos a dormir en el monte, sobre todo los niños a quienes les picaban los sancudos”, narró la joven madre ilegal de 27 años.

DÍAS SIN COMER

Asimismo dijo que durante su trayecto para llegar a esta ciudad donde piensa quedarse y trabajar hasta conseguir sus documentos, pasaron días en los que no comían, o si lo hacían era poco y dándole prioridad a la pequeña de tres años.

“Siempre pedía aunque sea para la menor aunque los otros miraran, y de plano yo ni comiera; pretendo ya no seguir, sino quedarme aquí, pues no quiero poner en peligro la vida de mis niños”, expresó.

Reconoció que además de la delincuencia que impera en su natal país, ella salió huyendo de su expareja sentimental, ya que sufría maltrato.

“Mi propio esposo me violentaba, y decidí salir a escondidas de él, sin mucho dinero sólo para llegar a la frontera de Guatemala, de ahí para acá sin dinero; mi familia no se dio cuenta que me vine pues viven retirado sólo en el camino les avise que me venía y me dieron la bendición”, externó.

BUEN RECIBIMIENTO

Mencionó que hasta ahora su estancia en Coatzacoalcos ha sido ‘buena’, a excepción de que primero llegó la Casa del Migrante’, ubicada en la colonia del mismo nombre, donde los mismos ilegales que ahí habitaban le robaron su celular.

“Yo llegue aquí el pasado martes 30 de octubre, al albergue donde nos atendieron bien lo único malo que me paso fue que me robaron mi teléfono, y pues no me resuelven si me lo pagaran, pero todo bien, en esta nueva instalación igual bien y estaré el tiempo que me lo permitan, ya que estamos en trámites para obtener mis documentos”, concluyó.

Cabe hacer mención que la joven madre es una de las 38 familias que hasta ahora habitan en el refugio en conjunto con ocho menores de edad, el cual se localiza específicamente en la colonia Dunas, calle La Venta 435.

Miralda Cadena / AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO