Desde muy lejos era posible advertir que la división al interior del Partido Acción Nacional se podía agrandar después del proceso electivo de sus cuadros directivos. En el orden nacional los resultados favorecieron a Marko Cortés, cuya abrumadora mayoría no dejó satisfecho a su adversario, Manuel Gómez Morín, quien calificó de desigual y pleno de irregularidades al proceso, la expresión más elocuente de ese diferendo irreconciliable es la renuncia al PAN del ex presidente Felipe Calderón. En lo que toca a Veracruz, el resultado fue más cerrado y pudiera judicializarse porque ambos contendientes, Jesús Mancha y Joaquín Avilés, se declaran ganadores, y éste último refiere irregularidades durante el proceso. Los números señalan claramente los centros de poder partidista de cada candidato: Después de Boca del Río, Veracruz y Xalapa, que son bastiones de Mancha, territorialmente Avilés domina más espacios, con Tantoyuca como su enclave central, pero mañana se definen los ganadores, las consecuencias, obviamente, vienen después.