Es lamentable la muerte de la hija de la diputada Carmen Medel, un homicidio que se agrega a la estadística de los cientos cometidos en territorio veracruzano a causa de cobro de piso, extorsión no satisfecha, secuestro, asalto a mano armada, etc., pero conocer los motivos no recuperan con vida a la víctima ni resarcen la irremediable pérdida a la desconsolada madre. Sin embargo, parecen ser el dominador común en muertes aparentemente inexplicables, en un contexto social severamente dañado por el imperio de grupos delincuenciales sin control porque no existe autoridad capaz de frenarlos o de enfrentarlos con éxito.