Tal parece que la oposición en México quedará esparcida en minúsculas fracciones cuya capacidad de respuesta política y organizativa le impedirá hacer un efectivo contrapeso a la avasallante marcha de MORENA como partido hegemónico. Así se advierte tras el anuncio de Felipe Calderón que planea formar un nuevo partido político pues repercutirá, sin duda alguna, al interior del panismo. La decisión del expresidente parece ser irreversible: “Va a ser fundamental sumarme, empujar, hacer lo que se necesite para crear una organización política que pueda ser, a la vez, escuela de ciudadanía, reconstruir este carácter sublime de servir a la ciudadanía”, todo está sujeto a que Manuel Gómez Morín gane la presidencia del PAN, lo cual se avizora difícil pues el control de la estructura partidista lo sigue teniendo el grupo de Anaya, que apoya a Marko Cortés, como lo reconoce el propio Calderón.