La Rada Suprema de Ucrania (Parlamento) se reúne este lunes en Kiev para aprobar el “estado de guerra” en el país tras el tiroteo, abordaje y apresamiento de una flotilla militar ucrania por el servicio de guardafronteras de Rusia en el estrecho de Kerch, que une el mar de Azov con el mar Negro. El incidente ocurrió el domingo cuando Rusia impidió el paso a la flotilla (dos patrulleros y un remolcador) que navegaba desde Odessa, en el mar Negro, rumbo a Mariúpol, en el mar de Azov, y la amenazó con disparar. Los rusos cumplieron sus amenazas y, a consecuencia de los disparos, varios marineros ucranios resultaron heridos, aparentemente sin gravedad. Mientras, la OTAN ha convocado este lunes una reunión de urgencia para tratar la crisis.

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha firmado esta mañana el decreto con el que propone al Parlamento que imponga la ley marcial durante un mes, en lugar de los dos meses que prevía inicialmente. En una declaración televisada, el dirigente ha añadido que la medida, que entraría en vigor este miércoles, no incluirá restricciones a los derechos y libertades de los ciudadanos. Tampoco será posible, según Poroshenko, aplazar las elecciones previstas para el próximo año.

El incidente ha quedado documentado en diversos vídeos que se pueden encontrar en Internet, en los que se ve cómo la lancha rusa arremete contra el buque ucranio, así como las grabaciones sonoras de las trasmisiones de radio entre los dos contingentes enfrentados. “Tenemos heridos. Necesitamos ayuda”, exclamaba una agitada voz en ucranio. “Abriremos fuego a dar, tenemos ametralladoras de gran calibre. Salgan con las manos en alto”, contestaba, con resolución, otra voz en ruso.

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) confirmó su actuación y la justificó alegando “violación de fronteras” por parte de las naves ucranias. El FSB informó de la existencia de tres heridos y dijo que habían recibido atención médica, pero los medios informativos ucranios aseguran que los heridos fueron seis. En esencia, y según las reacciones oficiales de sus representantes, Ucrania considera el incidente como una “agresión” y Rusia se refiere a él como una “provocación”. La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha calificado a los ucranios como “bandidos”. 

El secretario general de la OTAN, JensStoltenberg, ha convocado, a petición de Poroshenko, una “reunión extraordinaria” entre los embajadores de la Alianza Atlántica y un representante diplomático ucranio para evaluar el incidente naval, según informa la agencia Efe. Por su parte, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ha condenado el uso de la fuerza de Rusia en el mar de Azov y ha afirmado que “la UE permanecerá unida en su apoyo a Ucrania”.

También se ha pronunciado en ese sentido el Gobierno de Reino Unido. “Condenamos el acto de agresión de Rusia al capturar tres barcos ucranianos y a su tripulación”, dijo este lunes un portavoz de la primera ministra británica, Theresa May.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho por su parte que hará todo lo posible para rebajar la tensión por el incidente, según ha informado la oficina de Poroshenko tras una llamada entre ambos líderes. En Berlín, funcionarios de alto rango de Alemania, Rusia, Ucrania y Francia se reúnen este lunes para buscar una solución a la crisis entre Kiev y Moscú, según informa Reuters. 

Navegación por el mar de Azov

La navegación por las aguas del mar de Azov y el estrecho de Kerch se regula por un tratado bilateral de 2003 (ratificado por Rusia y por Ucrania, y no denunciado hasta ahora), según el cual se trata de un mar interior gestionado conjuntamente, por donde pueden circular sin restricciones buques pertenecientes a ambos países, tanto mercantes como militares y de otros tipos, y también los buques invitados de terceros Estados, incluidos los de guerra, esto último con previo acuerdo de las partes.

No obstante, la situación de hecho ha cambiado desde la anexión de Crimea por Rusia en 2014, ya que Moscú ha pasado a considerar como propias las aguas territoriales ucranias en torno a la costa de aquella península (una zona de 12 millas —22 kilómetros—) y también a controlar las dos riberas del estrecho de Kerch, sobre el cual ha construido unilateralmente un puente, que se inauguró el pasado mayo.

El incidente ocurrió a 44 grados, 51 minutos, 5 segundos de latitud Norte y 36 grados, 23 minutos, 6 segundos de longitud Oeste, según un interlocutor citado por la agencia oficial rusa Ria. En versión de esta fuente, estos datos corresponden “aproximadamente” a 20 kilómetros de distancia de la costa de Crimea y a 50 kilómetros al sudoeste del puente, por debajo del cual se ven obligadas a pasar los buques que navegan por el estrecho. Las autoridades rusas han abierto este lunes el paso por el estrecho de Kerch, que fue bloqueado ayer después del suceso.

La entrada en estado de guerra fue decidida por el Consejo de Seguridad Interior y Defensa de Ucrania en la noche del domingo y aprobada por Poroshenko, que ha presentado el proyecto a la Rada. Para ser efectivo, el estado de guerra tiene que ser aprobado por este Parlamento de 450 diputados.

Consultas con la UE y la OTAN

El Ministerio de Exteriores de Ucrania comenzó este domingo consultas extraordinarias con la UE y la OTAN sobre la situación en el estrecho de Kerch. Poroshenko, por su parte, se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la fiscalía y el servicio de seguridad de Ucrania comenzaron a investigar el apresamiento de los buques, cuya tripulación estaba formada por más de una veintena de personas. El embajador de Ucrania en EE UU, Valeri Chali, anunció que las acciones en la zona violan “las normas del derecho internacional y amenazan con un conflicto militar de envergadura y la seguridad de los Estados de la región”. Frente a la Embajada rusa en Kiev tuvo lugar una protesta en la noche del domingo.

Los poderes que el presidente obtiene en un régimen de estado de guerra, sobre todo la capacidad de aplazar unas elecciones, han propiciado numerosos comentarios, según los cuales Poroshenko podría intentar solucionar sus propios problemas internos gracias a la situación desencadenada por el incidente de Kerch. El presidente ha respondido que no utilizará el decreto para aplazar los comicios.

Con información de ElPaís