Hoy inicia la última semana de noviembre, en el rango político para la república mexicana significa un cambio de gobierno federal, pero no será un cambio cualquiera pues se supone acompañado con un cambio de régimen, es decir, a parte de gente con distinto pensamiento político en el poder, implica reorientación del modelo económico y un marco legislativo ad hoc para adaptarlo a los objetivos diseñados. Por supuesto, un cambio de esta naturaleza trae inherentes complicaciones, la reacción del status quo entre otros y de quienes consideran que el nuevo proyecto de nación no es el adecuado para un México con profundas zanjas de desigualdad social. De ese contraste de opiniones y actitudes ya hubo muestras la semana pasada, sin duda habrá muchas más, y en el transcurso de los acontecimientos inmediatos seremos testigos de confrontaciones políticas propias de un intento de cambio sociopolítico que en muchas décadas no se había producido. Los mexicanos en medio.