El mal afamado Alberto Silva Ramos, de fatídica memoria para la población veracruzana, aparece en las redes sociales envuelto en escandalosos affaires, si son ciertos o no es asunto sin importancia porque caen en la esfera de su estricta individualidad. A este señor se le han atribuido culpas de alto calibre por el equivalente de cientos de millones de pesos y ¡anda libre! ¿Por qué? la respuesta corresponde a las autoridades encargadas de procurar justicia en Veracruz y en México, pues ya no goza de fuero y sin embargo goza de cabal libertad. Y como este personaje, otros más contaminan las calles de Veracruz y de México, representan lo peor de nuestra sociedad y, si no se actúa en su contra por la vía legal, pronto los veremos reiniciar sin escrúpulo alguno su vida política, eso sí, postulando lemas anticorrupción, todo porque la memoria colectiva es porosa y su disco duro es de corto almacenaje. Impunidad divino tesoro.